Y así, cada vez estábamos más cerca de nuestro último torneo clasificatorio a la Final Regional.

El último domingo de noviembre, se definiría al nuevo campeón de Copa Clausura, es por eso que nuestro horario habitual de entrenamiento fue cambiado a las 4 pm para así tener tiempo de descansar mejor; algunxs llegamos corriendo después del trabajo, otrxs luego de almorzar pero todxs con la mente enfocada en que al día siguiente sería nuestra última oportunidad de tener un cupo más en la tan anhelada Final.

El ambiente del entrenamiento se sentía amenamente distinto, y es que por primera vez, ¡tendríamos refuerzo de jugadorxs! Fiorella Tuanama y Carlos Patiño se vistieron de azul e integraron nuestra manada bajo el mismo objetivo: Ser campeones.

Entre risas y ejercicios; entre estiramientos y jugadas; el peso de saber que nuestros rivales no son nada fáciles de vencer cada vez se hacía más presente, es por ello que sudamos la camiseta a más no poder en este día previo. Era momento de irnos, la indicación de estar temprano y listos en el campo de La Molina fue dada por nuestro DT. A descansar.

8:30am No faltaba mucho para que podamos empezar, observábamos llegar a todos los equipos rivales con sus respectivos refuerzos; sabíamos que no sería sencillo alzar la copa.

Llegó el momento para calentar y así fue como se dio inicio a nuestro primer partido; enfrentadxs contra nuestrxs compañerxs dragones del club Alchemist Dragons. Minutos después, Anthony, guardián coyote, sale por lesionarse el pulgar de la mano derecha; desde banca con las emociones a flote ya que desde su salida inesperada y a favor para Alchemist; el partido da un giro inesperado y es el momento donde los dragones empiezan acercarse sigilosamente en el marcador. Pero en la tormenta es donde se conoce la verdadera garra y así lo demostró el menor de nuestrxs coyotes: Patrick. Con confianza y convicción asume la vincha verde de guardián, y a la vez dejando que sus piernas lo lleven por el camino directo a hacer anotaciones a favor; Patrick nos demostraba en el campo cual es la verdadera esencia de ser un Shard.

Con una lesión que le otorgaba a nuestrx guardián Anthony De Los Santos el título de Don Cangrejo, el marcador se cerraba en 220*-70 a nuestro favor. Este logro no hubiese sido posible sin la ayuda de Anita, profesional fisioterapeuta que se encontraba en el lugar y la cual nos brindó los primeros auxilios necesarios para ayudar a nuestro compañero.

Quedaba un partido más para que esa copa sea nuestra; solo uno, y podríamos disfrutar completamente a gusto de la pequeña parrillada que el equipo tenía planeado en casa de nuestrxs anfitriones Cindy y Tomás.

Segundo partido; enfrentados a nuestro clásico rival, los Intis Warriors llegaban con hambre de revancha y ser campeones. Anthony, luego de pasar una evaluación con Tomás, ingresaría a la cancha. Y a pesar de estar dejando en el campo sudor y garra, puntos y tapadas que una mano adoloria le permitía por su familia coyote, las caídas empezaron y los pases y quemadas cada vez se hacían más complicados. Pero este partido nos regalaría muchas sorpresas, como lo fueron nuestros refuerzos Fiorella y Carlos; que a pesar de tener solo 1 entrenamiento en conjunto, demostraron que por sus venas corría sangre azul. Pero no todo podía ser color de rosa, parte de dejarlo todo en cancha provocó que el árbitro considerara que Carlos sea sancionado con una roja, con todo el cariño que nos tiene es obligado a ver como el partido se va desarrollando pero desde el exterior; con la impotencia de no poder seguir apoyándonos y tal vez con la idea de que no cumplió con el equipo; pero para nada fue así, pues el tiempo que nuestro compañero estuvo en el campo, sabemos que dio lo mejor de él; y como mencionamos en líneas anteriores; la sangre azul le corre por las venas directo al corazón que es de donde sacó las fuerzas Fio, quien a pocos minutos de ingresar a cancha, corrió por su balón, esquivó a quien tuviera en frente, se lanzó a los aros y luego de varios movimientos que solo alguien con todas las ganas de luchar hace, nos brinda un punto. Uno tan importante como el que nos dio cada coyote, como cada quemada de nuestrxs golpeadorxs. Estamos plenamente felices de haber tenido el honor de tenerlxs en nuestras filas.

Sin embargo, eso no es todo, desde banca cada jugadorx dejaba la garganta celebrando y alentando a nuestrxs compañerxs como siempre; como la familia que formamos pero fuera de ella también se encontraba la familia de sangre; familiares que observaban y alentaban y vibraban con cada defensa o anotación; madres, novixs, amigxs… Qué gratificante es poder compartir estos momentos.

Nuestro segundo coyote en necesitar un cambio por integridad física fue Roswil, quien en un tackle al momento de atacar termina en mala posición ocasionando que el jugador rival caiga sobre su cabeza, dejándolo mareado sin poder ponerse de pie. Una vez fuera del campo y haciendo un control de daños, nuestrx querido Ros entiende que no puede ingresar nuevamente, pues el golpe que había recibido lo mantenía adolorido y a pesar de ser una gran baja para nuestras filas, lo coyotes somos familia y como manada siempre será más importante cuidarnos.

Puntos van, puntos vienen e Inti Warriors una vez más amenaza con intentar quitarnos la copa al atrapar la snitch. Tiempo extra, El primer equipo en lograr 180 puntos sería el campeón. Anthony, nuestrx querido Don Cangrejo, con la mano aún adolorida pero con el corazón dispuesto a dejar todo en el campo; junto a la ayuda en conjunto de cazadorxs y golpeadorxs sacan las ultimas fuerzas que les quedaban para llegar a los 180 puntos.

Somos campeones de la Copa Clausura, llenos de orgullo y con la felicidad a mil, pasamos a hacer nuestro habitual saludo al equipo rival.

“Blue Shards” se oye gritar desde los exteriores del campo; en ese instante caemos en cuenta, y es evidente el amor que nos rodea, familiares, amistades, parejas celebrando en conjunto al equipo y nada mejor que compartirlo con todxs a lxs que queremos.

Y es que eso es un equipo, la familia que unx escoge, la que comparte buenos y malos momentos a tu lado pero la que siempre esta a pie del cañón dispuestx a darlo todo por su familia coyote.

Es momento de celebrar, disfrutar de nuestro logro con una tarde de parrilla, en la que estamos segurxs que tendremos mucho de que hablar y reír.

¡Hola!