Desde el día donde nos informan que un torneo de Quadball se llevará a cabo en Arequipa, el equipo se entusiasmó tanto que no dudamos en buscar la forma de recaudar fondos. Todxs lxs que podían donaron algo para realizar una rifa: bocaditos, bastones para jugar Quadball, cosas propias de los emprendimientos de cada unx, mochilas, bebidas, etc.; absolutamente cada «granito de arena» fue válido. Con todo en mano, se lanza el post en redes sociales; las historias de WhatsApp fueron lo primero que muchxs pusieron, por otro lado los mensajes privados, otrxs incluso, ofrecían las rifas personalmente, todo esto, a la par con los entrenamientos; cada vez más enfocados de tal forma que podamos practicar y mejorar el juego en conjunto.


Días después empiezan los pedidos, fueron llegando uno tras otro, el equipo estuvo muy feliz y agradecido desde la primera venta y fue una sorpresa ver que Carlo primero vendió 10, luego 50 y asi hasta que en total vendió un promedio de 170 rifas!! Preguntando cómo lo hizo, nos comenta que fue su madre quien también empezó a ofrecer las rifas con sus conocidxs. Nos llenaba de esperanzas saber que no solo lxs jugadores, sino también sus familias, estaban haciendo un esfuerzo increíble para lograr viajar y dejar en alto el nombre del equipo, el nombre de su segunda familia y demostrar lo importante que es cada fragmento en el club.
Así llego el último día de entrenamiento, una última reunión antes de que cada unx empiece a viajar, una reunión; donde la verdad abunda y la emoción desborda; se lleva a cabo de manera satisfactoria.


Sin embargo… No es un secreto que previo a un viaje se necesita mucha organización, la tarea de todxs fue buscar un lugar donde hospedarse y comprar los pasajes o boletos, no nos importaba cómo; si por aire o por tierra; llegaríamos para este torneo. Fue nuestra presidenta; quien aún con varias cosas por hacer; nos brindó una dedicación y paciencia admirable, varios mensajes, llamadas y comunicados grupales, con todo eso logró hacer la relación de todxs para que podamos encontrarnos en la ciudad blanca a dejar la primera huella como club. Pese a ello surgieron algunas complicaciones, desde un ligero retraso en el bus, donde estaban viajando Patrick, Roswil y Jelitza; 17 horas de viaje, llegar con los oídos tapados, hambre por no poder desayunar en la corta parada que hizo el bus; bus donde estaban los bastones y otros materiales del equipo; seguido hasta por un problema de vuelo que tuvieron nuestra capitana Cindy junto a Tomás y Pazita, que tuvieron que abordar el avión un par de horas luego de lo programado, ya que por una mala comunicación de la aerolínea no avisaron que su vuelo se había adelantado unos minutos; a pesar de estar sentados a pocos metros de su sala de embarque cómo para no escuchar el llamado; el cual nunca llegó y lo próximo que sabían era que su vuelo ya había despegado minutos previos, felizmente al poco tiempo lograron solucionarlo, llegando el mismo día y; a pesar del cansancio de todo ello; se juntaron para tener una cena con lxs que ya se encontraban en Arequipa. Pazita, quien en el equipo se hace notar por los ánimos que da en todo momento, siempre sonriendo y hablando de lo que sea para que estemos presentes; se encontraba demasiado cansada, al punto de solo tomar una infusión y no decir más que lo necesario en lo que restaba de la noche.

Al día siguiente un grupo se aventuró hacer rafting, algunxs pasearon por la plaza; en general fue un día para turistear y para otrxs fue uno de trabajo desde su habitación. Por la calle, muchxs nos cruzábamos entre nosotrxs “los coyotes acechando la ciudad”, pero todo mientras el sol alumbraba con su luz el día, pues por la noche teníamos un entrenamiento establecido para aclimatarnos, debido a que el clima era un poco más seco que en Lima, lo que provocó que se tengan heridas en la nariz, labios muy secos, dolor al respirar y algunos mareos por la altura. El entrenamiento fue una clara evidencia de que nos costaría jugar así. Al terminar caminamos en busca de un lugar para cenar y nos topamos con un puesto de emolientes, nos pedimos varios, entre grandes y pequeños; en este momento de espera, muchas conversaciones y risas surgieron asi como también llegaron las recomendaciones de Lorena para el dolor de garganta y demás. Así mismo empezamos a entender todo lo que habíamos hecho para llegar a ese punto, tres de los jugadores habían renunciado el mismo día a su trabajo por motivos personales, a uno le tocaría dar un examen virtual minutos antes de entrar a jugar al día siguiente; muchos sacrificios por un el objetivo que teníamos como familia coyote.


Solo faltaban Carlo y Hann’s. Pero… ¿dónde estaban? Lo último que supimos de Carlo fue que 7:30pm había abordado el avión con destino Arequipa.
Siendo las 9:25pm nos avisa que las luces en la pista de aterrizaje de Arequipa no estaban funcionando, por lo que los regresaron a Lima, Tan cerca y a la vez tan lejos…. ¿qué más podría salir mal? ¿Llegarían para poder jugar?
La travesía que Hann’s y Carlo tuvieron que pasar desde saber que el único vuelo libre era el del día siguiente a las 5:30pm. No habría forma de que llegaran, tampoco sabíamos si el problema se solucionaría a tiempo para el torneo. Como respuesta los encargados de las aerolíneas les dijeron que podrían devolverles el dinero, es ahí donde los invade la desesperanza y frustración, ¿todo el esfuerzo para que al final no puedan ir? Como última opción optaron por intentar convencer a uno de los encargados de que los dejen tomar uno de los vuelos a primera hora del día sábado, era probar suerte o quedarse de manos cruzadas; como imaginan, preguntaron hasta agotar sus recursos y lograron ingresar a uno, Carlo saldría a las 7:00am mientras que Hann’s en uno de las 10:00am.


Casi a las 2 de la madrugada deciden intentar descansar, luego de un viaje y un día de trabajo largo es normal sentirse exhausto, por lo menos esto les provoco algo de sueño y durmieron hombro a hombro en el piso del aeropuerto, con la angustia de que tal vez otro giro inesperado se pueda presentar.


El tener completo al equipo para el torneo se vería dentro de unas pocas horas. Si bien todxs estábamos preocupadxs por la situación y bienestar de los chicos, teníamos que descansar para poder rendir al 100%.
Pero desde su habitación, desde una pantalla de teléfono, después de descansar casi o poco menos que todxs nosotrxs, estaba Tomás, sabiendo que lo único que se podía hacer en ese momento era ser paciente y estar pendiente de la situación, también con la incertidumbre de no saber si llegarían…estuvo toda la madrugada despierto; cuando ya todxs dormíamos, cuando las calles estaban en silencio, cuando incluso Carlo y Hann’s cayeron rendidos por el cansancio; nuestro entrenador y quién tiene nuestra completa gratitud; estuvo pendiente cada minuto, cada notificación era una esperanza y una decepción si es que no era el mensaje de alguno de los chicos. Pues que el equipo este completo y bien, era su prioridad.


La hora de despertar acechaba y dentro de no mucho, daríamos todo, absolutamente todo lo que nuestro cuerpo y mente nos permita; cada momento, cada segundo dentro de la cancha, en banca; todxs con el mismo amor por este deporte, junto con las ganas de ser campeonxs y aprender de absolutamente cada partido.
Con el tiempo en contra y las emociones alborotadas un mensaje llega; ¡era Carlo! Entre casi lágrimas, con un “se logró” nos confirma que ya había subido al avión y estaba en camino, solo falta que llegara a Arequipa, a su hospedaje y se aliste para salir en dirección al complejo.


Pero… ¿Y Hann´s?…


¡Hola!